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El nuevo cine caleño

Tras 15 años de la desaparición de Focine y de la posibilidad de hacer cine en Colombia, se inicia en el año 2003 una actividad de fomento que nos ha permitido la realización de largometrajes de ficción y documental por profesores, alumnos y egresados de la Escuela.

La Escuela de Comunicación Social ha tenido un valor significativo en la producción de películas documentales y de ficción en Colombia. Su política de adaptarse a los panoramas audiovisuales cambiantes en el marco de acercamientos a formas complejas de pensamiento desde las artes, las ciencias sociales y los estudios sobre el lenguaje, han generado propuestas activadas con recursos del Estado a través de la llamada Ley de cine. Tras 15 años de la desaparición de Focine y de la posibilidad de hacer cine en Colombia, se inicia en el año 2003 una actividad de fomento que nos ha permitido la realización de largometrajes de ficción y documental por profesores, alumnos y egresados de la Escuela.

En el caso de la ficción se ha seguido todo un recorrido que inicia con la película El Rey (2004) y posteriormente Amores peligrosos (2013) de Antonio Dorado, dentro de los marcos de un cine convencional, pasando por acercamientos “manieristas” al cine en películas como Yo Soy Otro (2008, Oscar Campo), Perro come Perro (2007) y Todos tus muertos (2011), de Carlos Moreno, La Sangre y la lluvia (2009, Jorge Navas), hasta películas de corte más contemporáneo, dentro de formas minimalistas muy presentes en el cine actual de América Latina, como El Vuelco del Cangrejo (2009) y Los Hongos (2014, Oscar Ruiz Navia), La Sirga (2012, William Vega) y La Tierra y la Sombra (2015, César Acevedo).

Esta nueva cinematografía tiene una gran influencia a nivel nacional, por su participación en las selecciones oficiales de festivales como Cannes, Berlín, Venecia, Toronto, Sundance, San Sebastián, pero especialmente por su cuestionamiento a la producción cinematográfica realizada en Bogotá durante la primera década del siglo XXI, fuertemente influenciada por el trabajo de guionistas y directores que provienen de la televisión y respondiendo a demandas de un público televisivo. La mayor parte de los trabajos que tienen como origen la universidad pública (entre los que se incluyen los de Ciro Guerra y Rubén Mendoza de la Universidad Nacional) responden más a las demandas de un público universitario en ascenso que tiene un acercamiento más reflexivo e informado al cine, a unos espectadores que se forman en lo que se denomina la sociedad postmoderna, en un proceso de globalización sorprendente, que lo mismo que causa la ruina en determinados sectores de la sociedad, establece un campo global de intercambios, en el que el cine de Hollywood y de Europa continúan ejerciendo su preponderancia, junto a cinematografías emergentes de los países asiáticos, de Irán, de Argentina, de México.